Los derechos humanos se definen como
el conjunto de libertades propias de las personas. Estas
libertades son necesarias para el desarrollo integral de
cada persona, y solamente pueden ser vividas en una sociedad organizada
con instituciones dedicadas a protegerlas. La historia de los derechos
humanos se puede trazar desde la Guerra Civil Francesa, en donde
se derroca a la monarquía y se establece la igualdad “del
hombre” en 1789. Más recientemente, La Declaración
Universal de los Derechos Humanos, documento internacional firmado
por todos los países pertenecientes al sistema de las Naciones
Unidas y considerada la “carta magna” de los derechos
humanos, se establece en 1948 y dice que: “toda persona tiene
todos los derechos y libertades sin distinción alguna de
raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política
o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición”.
El conjunto de estos derechos no ha sido siempre el mismo, ni es
un sistema estancado. Es evidente que, al pasar de los años,
el sistema internacional de protección a los derechos humanos
se ha ido modificando para incorporar nuevas y diversas perspectivas,
realidades y necesidades, es decir, se han ido reconociendo nuevos
derechos y libertades. Así, cada vez más podemos ver
reflejados en los derechos humanos, una diversidad de personas,
todas ellas y ellos sujetas y sujetos de derecho. Es por ello que,
a pesar de las contrariedades, el sistema de derechos humanos es
sumamente valioso.
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