Aborto y sociedad

Legalizar no es promover sino proteger

Despenalizar o legalizar el aborto no conduciría, como se llega a decir, a que las mujeres se dedicaran en adelante a tener abortos de manera “desenfrenada”. La experiencia mundial nos muestra que en caso de tal despenalización o legalización, su práctica se mantiene y decrece —sin desaparecer del todo—, en tanto se acompaña de la consolidación de una seria educación sexual integral y de información objetiva al respecto. Lo que se logra en ese sentido es que el número de abortos no sólo no crece sino que se muestra tal cual es, se evidencia su dimensión real. El mejor logro sin excepción es la drástica reducción de la mortandad femenina.

Lo anterior se explica en nuestra realidad actual, cuando comprendemos que no es por gusto ni por diversión sino por el conjunto de circunstancias tan adversas por las que las mujeres son orilladas al aborto clandestino, aquél que se practica fuera de la ley “a escondidas de la sociedad” y que muchas veces se convierte en un aborto inseguro, es decir el que se practica en condiciones de riesgo para la salud o la vida de ellas.

Todo mundo sabe que ante un problema de este tamaño quienes tienen mejores probabilidades de salir bien libradas son quienes tienen más recursos económicos y respaldo social, por lo que quienes suelen perder la vida o la salud son quienes no cuentan con ellos. En este país más de la mitad de la población femenina tiene pocos o escasísimos recursos, por lo tanto, el acceso al aborto resulta ser un asunto DE ELEMENTAL JUSTICIA SOCIAL.

En México el aborto PRACTICADO EN CONDICIONES INSEGURAS es una de las principales causas por las que muchas mujeres mueren día con día. Las mujeres son poco más de la mitad de la población en este país. La magnitud del daño a la población hace que este sea considerado por los especialistas como un problema de salud pública, un problema de TODAS Y TODOS, que nos atañe y que nos debería de importar más de lo que nos ha importado hasta ahora; que nos compromete ahora mismo ya sea que lo queramos ver o no.